Centros de Excelencia

Centros de Excelencia de Formación Profesional, nuevo motor para el sector agroalimentario 

La transformación digital de la FP sustentada en la innovación es uno de los pilares para abastecer de talento a todo el tejido productivo.

La Formación Profesional deja de ser un sistema que sigue al sector para convertirse en uno que lo anticipa.

“La transición tecnológica y la sostenibilidad no serán posibles sin profesionales altamente cualificados” (Comisión Europea, Comunicación 2018)

La Red Estatal de Centros de Excelencia de Formación Profesional es una apuesta pionera en España para situar al sistema educativo en el corazón de la innovación en sectores prioritarios. Uno de los principales es - en toda economía - el agroalimentario.

El sector agroalimentario ha entrado en una nueva era y vive un momento decisivo. La agricultura, la ganadería y la industria alimentaria avanzan hacia modelos basados en datos, tecnologías inteligentes y prácticas sostenibles. La digitalización, la sostenibilidad, la economía circular o la gestión inteligente del territorio están redefiniendo la forma en que producimos alimentos y gestionamos recursos. La competitividad del agro español depende cada vez más de la capacidad para incorporar tecnologías como la sensorización, la analítica de datos o la robótica aplicada a explotaciones e industrias. En este contexto, la cualificación profesional se ha convertido en un ingrediente tan estratégico como el agua, la tierra fértil o la tecnología.

 

MODERNIZACIÓN EDUCATIVA

En 2020, el Plan de Modernización de la Formación Profesional estableció la innovación como ámbito estratégico y planteó como una de sus líneas de actuación más destacadas la creación de una Red estatal de “centros de excelencia” de formación profesional en sectores prioritarios. Posteriormente, esta iniciativa se incorporó al Plan Estratégico de Impulso a la Formación Profesional, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado con fondos NextGenerationEU, en el marco de la inversión denominada “Transformación digital de la formación profesional”, un vector clave para asegurar que España pueda disponer del capital humano necesario para afrontar los retos productivos que se vislumbran en el futuro.

Esta acción para transformar la Formación Profesional ha puesto en marcha un grupo de centros tractores, con la mejor dotación técnica y de infraestructuras, que, actuando en redes sectoriales, consolide un modelo basado en la colaboración real y estable entre centros educativos, empresas y demás agentes sociales. Sabemos que cuando los centros educativos más avanzados trabajan de manera coparticipada con el tejido empresarial, se producen impactos positivos en diversos ámbitos especialmente valiosos en un sector como el agroalimentario, caracterizado por su diversidad, su capilaridad territorial y su relevancia estratégica para la soberanía alimentaria.

Esta nueva forma de conectar formación, empresa e innovación produce sinergias que favorecen los procesos pedagógicos y la motivación del alumnado, al integrarse metodologías activas y retos reales en la formación; la recualificación del personal de las empresas, al actuar los centros como dinamizadores de la formación continua en el sector; el emprendimiento y el desarrollo rural, tanto en alumnado como en empresas; la actualización permanente del profesorado, que accede a tecnología, conocimiento y prácticas emergentes; e incluso la optimización de procesos productivos, ya que la coparticipación también permite analizar procedimientos y explorar soluciones más eficientes.

 

MODELO EUROPEO

La Comisión Europea aboga desde 2018 por crear redes de excelencia de Formación profesional para reforzar la competitividad. “Los centros de excelencia serán indispensables para asegurar que Europa disponga de las capacidades necesarias para la próxima década”, recoge la Comunicación de la Comisión.

España se suma así a la estrategia europea de especialización inteligente, que busca que las regiones identifiquen sus áreas de mayor potencial competitivo - como la agroalimentación - y concentren en ellas recursos formativos, empresariales y tecnológicos.

¿Qué distingue a un centro de excelencia en Formación Profesional? Los centros que integran la red reúnen características que los convierten en catalizadores de innovación y transferencia de conocimiento, en auténticos nodos territoriales de desarrollo tecnológico y emprendimiento. Cabe destacar algunas:

  • Especialización sectorial y enfoque estratégico: Imparten formación profesional vinculada al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales en sectores prioritarios, como el agrario y el agroalimentario. • Transformación digital y metodológica: Incorporan tecnologías avanzadas, metodologías activas (como el aprendizaje basado en retos) y contenidos orientados a la sostenibilidad y la digitalización aplicada al sector.
  • Formación del profesorado a nivel estatal: Funcionan como plataformas que actualizan las competencias de docentes de todo el país, facilitando la difusión del conocimiento generado con sus planes de excelencia.
  • Innovación colaborativa: Desarrollan proyectos aplicados a procesos productivos reales, en colaboración con empresas, administraciones, centros de investigación y entidades sociales, porque la investigación aplicada en Formación Profesional funciona como un impulso, poco visible pero importante, que fortalece la competitividad de las empresas.
  • Emprendimiento e inserción laboral: Favorecen la transición del alumnado al mercado laboral y al autoempleo, generando un ecosistema emprendedor ligado al territorio.
  • Compromiso con la igualdad y la inclusión: Incorporan acciones específicas para promover, en la formación y en la profesión, la igualdad de género y la integración de colectivos vulnerables especialmente relevantes en entornos rurales.
  • Colaboración estable con el sector: Mantienen relación directa y permanente con asociaciones empresariales, sindicatos, asociaciones, centros de investigación y administraciones públicas, garantizando un enfoque integral.
 
IMPACTO EN EL SECTOR

En un momento en el que el sector agrario necesita profesionales capaces de manejar datos, aplicar criterios de sostenibilidad, trabajar con soluciones de agricultura y ganadería inteligente o intervenir en procesos automatizados de industria alimentaria, la red de centros de excelencia actúa como palanca estratégica. 

Su papel es doble. Por una parte, anticipan los perfiles profesionales que demandará el sector en los próximos años y, por otra, forman a estudiantes y trabajadores en un marco de innovación permanente, alineado con los objetivos de competitividad, digitalización y transición ecológica. 

Alineada con el nuevo sistema integrado de formación profesional derivado de la reforma legislativa de 2022, cuya implantación completamos en el presente curso académico, la red no es solo un proyecto educativo: es una estrategia país, una arquitectura estable que conecta territorio, innovación, formación y empresa en cada sector. En el caso del agroalimentario, esta estrategia contribuye a reforzar la competitividad de una de las cadenas de valor más importantes de la economía española y a fijar población en el medio rural generando empleo cualificado en un sector sostenible y atractivo para las nuevas generaciones. 

Florencio Niño Villahoz , Director del CI Agroforestal de Pamplona. Ingeniero agrónomo.